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El día del examen: cómo gestionar la hora y media

Has estudiado meses y el resultado se juega en una sesión de noventa minutos con una hoja de respuestas. Estas son las decisiones que conviene tener tomadas de antemano, para no tener que pensarlas allí.

Antes de entrar

Lleva el DNI, varios bolígrafos del color que indique la convocatoria y la resolución con tu número de aula si la hubo. Llega con margen suficiente para no ir con prisa, pero no tanto como para pasar una hora en el pasillo escuchando a otros opositores repasar en voz alta, que es una de las formas más eficaces de ponerse nervioso.

No estudies nada nuevo esa mañana. Si acaso, hojea tu cuaderno de fallos. Lo que no esté aprendido a estas alturas no se va a aprender en el desayuno, y el intento solo consume atención que vas a necesitar entera.

Las tres pasadas

Primera pasada: contesta solo lo que sabes con certeza, sin detenerte. Marca con un punto en el enunciado las que no. Esta pasada suele llevar la mitad del tiempo y te deja con la tranquilidad de tener ya asegurada la mayor parte de la nota.

Segunda pasada: vuelve a las marcadas. Ahora sí, dedica tiempo a razonar y a descartar opciones. Muchas se resuelven solas porque una pregunta posterior te ha recordado el dato.

Tercera pasada: revisa que la hoja de respuestas esté correctamente rellenada y que no haya desplazamientos de numeración. Es un fallo raro pero catastrófico, y solo se detecta comprobando.

Cuándo dejar en blanco

El examen penaliza: la nota es aciertos menos errores partido por tres. Contestar al azar entre cuatro opciones tiene esperanza matemática cero, así que no aporta y añade varianza. Descartando una opción, la esperanza ya es positiva. Descartando dos, claramente rentable.

La regla práctica: si no puedes descartar ninguna opción con un criterio real, deja en blanco. Si puedes descartar al menos una, contesta. Y ten esa regla decidida antes de entrar, porque en mitad del examen, con el reloj corriendo, la tentación de rellenarlo todo es fuerte.

Las preguntas de reserva y las impugnaciones

Muchas convocatorias incluyen preguntas de reserva al final, que solo puntúan si se anula alguna de las anteriores. Contéstalas igual: cuestan poco y a veces valen puntos.

Si detectas una pregunta que consideras mal formulada, anótala mentalmente y sigue. Las alegaciones se presentan después, en el plazo que abra el tribunal, y suelen prosperar cuando el error es objetivo y está bien argumentado con la norma en la mano.

Después

No te quedes comentando el examen a la salida. Vas a recordar sobre todo las tres preguntas que fallaste y la sensación no se corresponde con la nota real casi nunca.

Cuando salga la plantilla provisional, corrige con calma aplicando la fórmula real, separando aciertos, errores y blancos. Y si hay segundo ejercicio, empieza a prepararlo antes de saber la nota del primero: el tiempo entre pruebas es corto y se aprovecha mal esperando.

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